Historia
Café Amarti es más que una marca de café: es un tributo al amor, a la memoria y a nuestras raíces. Nace como un emprendimiento familiar tras la pérdida de Emma Mercado, nuestra entrañable mamabuelita, una mujer que fue para nosotros madre, abuela y hogar. Su ausencia nos dejó un vacío inmenso pero también nos regaló una inspiración: rendirle homenaje a través de algo que ella amaba profundamente: el café; y que representa también nuestra conexión con la tierra que nos vió crecer: la selva central de Junín.

Familia
El nombre Amarti reúne las iniciales de nuestros apellidos: Auqui y Martínez, y simboliza el amor que nos une. Ese mismo amor es el que queremos compartir contigo en cada taza: una experiencia cálida, llena de significado y profundamente humana. Café Amarti nace en la Comunidad Nativa Yanesha de Tsachopen, en el sector Alto Gramazú – Oso de Anteojos, distrito de Chontabamba, provincia de Oxapampa, quienes están comprometidas en cada etapa: desde la cosecha hasta la taza final. Esta conexión comunitaria le otorga un valor especial a nuestro café, que no solo representa calidad, sino también desarrollo, sostenibilidad y respeto por la tierra.

